Cuando por fin les invitamos a comenzar la investigación para hacer la película, hubo un silencio de 10 minutos. Francisco y yo, instintivamente, nos quedamos también en silencio. Al fin se alzó una voz: “ella quiere, profesor”, dijo una niña riendo y dando un pequeño empujón a su compañera de al lado. Poco a poco se fueron sumando voluntades. Al final, fueron más de quince las y los estudiantes animados.
Después de almorzar nos dividimos en dos grupos para comenzar a hacer las entrevistas. Con las cámaras de los teléfonos de las y los estudiantes (que generalmente usan para reproducir el código fármaco-pornográfico) visitamos al señor Julio, al señor Rubén y a la señora Mayi: "¿Usted recuerda el sapito amarillo de La Carbonera? Estamos haciendo un audiovisual sobre ese sapito, ¿usted sabe por qué desapareció?", eran las primeras preguntas.
La conversa hacía emerger temas sensibles como el cambio de relación con la tierra, el paso reciente de una comunidad conuquera a una sociedad determinada por el agronegocio, el uso de pesticidas, el cambio de patrones de consumo y el asfaltado de la carretera.
Al día siguiente nos volvimos a encontrar para continuar las entrevistas. De La Cuchilla a Miraflores visitamos al señor Germán, ganadero, y a Homero, viejo conuquero y pintor. Después, bajo la guía de las propias estudiantes, llegamos hasta El Suárez preguntando y hablando con la gente.
En cada casa y en cada camino, los y las estudiantes se iban apropiando de la investigación, perfeccionaban sus preguntas, buscaban respuestas más profundas o complejas, a la vez que se ejercitaban en el arte del registro audiovisual. Cada cierto tiempo parábamos para ver y evaluar lo que habíamos hecho, e intercambiábamos impresiones e ideas sobre cómo continuar.
Al finalizar la jornada, entre las nubes de una tarde decembrina a los pies del páramo El Tambor, nos comprometimos a reencontrarnos en enero. Entonces revisaremos el material, lo corregiremos y lo editaremos colectivamente.
Cada vez estamos más cerca del sapito amarillo de La Carbonera, o al menos más cerca de su recuerdo.
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